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Helicobacter pylori: síntomas y tratamiento de la bacteria

uchas personas tienen la bacteria Helicobacter pylori y ni siquiera lo saben, y las molestias digestivas que sienten las atribuyen a un digestión muy lenta o a la acidez. Pero ocurre que estas bacterias se desarrollan en la capa mucosa gástrica y producen amoniaco y enzimas que le permite romper la capa protectora de la mucosa y penetrar en las paredes del estómago. Por este motivo, básicamente todas las personas que tienen una infección por H. pylori padecen en algún momento de gastritis.

Una gastritis no tratada a tiempo puede llegar a convertirse en gastritis erosiva, que afecta todo el estómago o sólo una zona focalizada. Progresivamente, esta situación puede devenir en la aparición de una úlcera gástrica pues la bacteria Helicobacter pylori eleva la producción de ácido y altera las defensas normales que tiene el estómago para protegerse.

¿Qué es el Helicobacter pylori?

El Helicobacter pylori es una bacteria gramnegativa que se aloja y se desarrolla en la mucosa del estómago, generando o no una sintomatología característica. Es la causante de una infección estomacal que puede ser extremadamente peligrosa de no atenderse a tiempo. Esta infección suele ser muy común y tiende a aumentar mientras mayor edad tiene la persona.




A los 60 años de edad, aproximadamente un 50% de las personas están infectadas por esta bacteria. Se presenta con mucha más frecuencia entre las personas de ascendencia africana, latinoamericana y asiática.

El helicobacter pylori es una bacteria que solamente se aloja en el estómago humano. Según estudios bacteriológicos el 70% de las personas que son portadores no tienen conocimiento de que están infestados. Pues esta infección se mantiene sin síntomas en la mayoría de los casos. Esto la hace potencialmente peligrosa, pues cuando se manifiestan los síntomas ya el paciente tiene una gastritis crónica.

En todas aquellas personas que tienen infección provocada por la bacteria Helicobacter pylori y que aún no han sido tratadas con antibióticos específicos, se tiene como pronóstico que la probabilidad de recurrencia de la úlcera gastroduodenal causada por esta infección bacteriana puede ser mayor a un 50% en el periodo de un año aproximadamente. Esta incidencia puede ser de menos de un 10% en todas aquellas personas que sí han sido tratadas con antibióticos.

El tratamiento de la infección por la bacteria Helicobacter pylori es efectivo hasta el punto de poder curar las úlceras. Las que se han resistido o han sido recurrentes ante tratamiento anteriores. Pues el estómago posee mecanismos de reparación que pueden actuar de forma efectiva si la bacteria no está presente.

No obstante, la infección a largo plazo con la bacteria H. pylori eleva significativamente el riesgo de padecer de un cáncer de estómago.

Síntomas más frecuentes

Los síntomas que se presentan con más frecuencia provocados por infección por la bacteria Helicobacter Pylori son sensación de ardor, reflujo gástrico, dolor y molestia en la zona superior del abdomen, aumento de volumen o inflamación del estómago, y sensación de saciedad en las comidas ante la ingesta de pequeñas cantidades de alimentos.

Otros síntomas incluyen náuseas, vómitos, debilidad, anemia, deposiciones fecales de color oscuro y pérdida de peso sin motivo aparente. Aunque la mayoría de las personas con una infección por H. pylori no desarrollan todos estos síntomas, aquellos que sí los desarrollan presentan la sintomatología clásica de la gastritis.

Las úlceras causadas por la infección con Helicobacter pylori provocan síntomas semejantes a los de las úlceras causadas por otros trastornos. Los síntomas de las úlceras causadas por esta infección consisten principalmente en indigestión (dispepsia), dolor o malestar en la mitad superior abdominal, ardor y acidez, pudiendo llegar al sangrado digestivo.




Diagnóstico y tratamiento

Ante cualquier síntoma de molestias en el estómago similares a las descritas previamente, está claro. La manera de conocer si se padece de la infección por bacteria Helicobacter pylori es acudir al médico. Básicamente para establecer un diagnóstico.

Con este fin existe una variedad de exámenes para determinar si existe la infección. Siendo las más usuales la prueba del aliento, el examen de sangre, el examen de heces fecales y la biopsia.
A veces es necesario realizar una endoscopía digestiva alta para obtener una muestra o biopsia. Y en otros casos se emplea una sonda visual endoscópica.

De todas estas pruebas la más usual y menos invasiva es la prueba del aliento. Pues con solo ingerir una solución con urea, la infección es fácilmente detectable en unos 10 minutos aproximadamente por el aire expirado. Se recomienda que en las dos semanas anteriores a las pruebas diagnóstico no se tomen antibióticos ni medicamentos que tengan entre sus componentes bismuto. Pues esto puede provocar resultados alterados.

En el caso de que la persona sea diagnosticada con infección por H. pylori, debe mantener el tratamiento indicado por el médico durante el tiempo indicado y no interrumpirlo. El tratamiento médico para tratar la bacteria Helicobacter pylori consiste en la toma de un medicamento inhibidor de la bomba de protones como el omeprazol, el lansoprazol, pantoprazol, entre otros. Junto a antibióticos como la amoxicilina o la claritromicina. Dos veces al día durante 14 días.

El tratamiento es altamente efectivo y logra eliminar la infección en un 84% de todos los casos tratados. Además logra aliviar las molestias de la gastritis y mejora el funcionamiento gástrico. Por lo general siempre es recomendado un segundo tratamiento para erradicar del todo a la bacteria.

Es importante tener en cuenta que este tratamiento debe ser supervisado por el médico y se deben evitar las terapias alternativas, pues una medicación inadecuada solo puede traer complicaciones y un agravamiento de la dolencia. Solamente el médico está capacitado para diagnosticar y tratar la infección de Helicobacter pylori.

Complicaciones derivadas de la infección de Helicobacter pylori

La infección por Helicobacter pylori es una de las causas principales del cáncer gástrico. Esta bacteria se encuentra dentro del grupo I de carcinógenos, por lo que se hace imprescindible eliminarla para prevenir el cáncer de estómago.

Las úlceras sintomáticas por infección de Helicobacter pylori aparecen en el 10%-15% de las personas afectadas.

Otra de las complicaciones es la gastritis, que puede ser aguda o crónica. Se conoce que las 3 causas más comunes son el abuso de ácido acetil salicílico e ibuprofeno. También el consumo excesivo de alcohol y la infección por la bacteria Helicobacter pylori. Por lo que ante la aparición de sus signos es necesario descartar que la bacteria esté instalada en el estómago.

El Helicobacter pylori provoca la alteración celular y glandular. Por lo tanto el cuerpo pierde la capacidad de producir ácido clorhídrico para realizar las digestiones. Y desaparece la proteína que ayuda a absorber la vitamina B12, que se absorbe en el interior del estómago. Este es un nutriente esencial para la formación de glóbulos rojos y el correcto funcionamiento del sistema nervioso y el sistema óseo muscular.




Dieta recomendada para enfrentar al helicobacter Pylori

Además de mantener el tratamiento indicado por el médico, indiscutiblemente mantener una dieta sana es un factor de importancia. Sobre todo para mejorar y recuperar una correcta funcionabilidad digestiva. En todos los casos la alimentación debe de ser de fácil digestión. Con preferencia dieta blanda a base de purés y evitar todos aquellos alimentos que puedan irritar o inflamar el estómago.

La dieta recomendada debe estar supervisada y asesorada por un especialista en nutrición. Y debe comprender los siguientes aspectos en las distintas comidas diarias. Aunque se pueden adoptar diferentes variantes indicadas por el especialista en nutrición. Estos ejemplos sólo son indicados en regímenes muy precisos. Para ir mejorando poco a poco el proceso de la digestión
Desayuno: se puede tomar un vaso de bebida de avena tibia y unos biscotes blancos con queso fresco.

  • Media mañana. Un vaso de yogurt desnatado natural y una compota de manzana sin azúcar.
  • Comida. Como dieta suave ideal resulta el boniato, calabacín y zanahoria al vapor con merluza y un vaso de yogurt desnatado natural.
  • Merienda. Recomendados unos biscotes blancos con aceite de oliva y una pera al microondas.
  • Cena. Como dieta suave o blanda, se puede cenar un puré de calabaza y patatas con una tortilla francesa y una infusión de manzanilla.

La alimentación a base de una dieta blanda tiene un papel clave. Sobre todo de protección gástrica adaptada a la persona al tratamiento. Y ayuda a una mejoría y evolución satisfactoria de la erradicación de la bacteria. Sin contar con que reduce los síntomas molestos y ayuda a recuperar paulatinamente las funciones del sistema digestivo y la mucosa gástrica.

Recuperación y estilo de vida

Aunque los medicamentos y la dieta son imprescindibles para la curación, no se debe perder de vista el estilo de vida del paciente. Existen factores de riesgo que deben tenerse en cuenta como son:

  • Estrés: el estrés es sin lugar a dudas un factor desencadenante de padecer de gastritis. Pues este agrava la situación al alterarse el sistema nervioso simpático. Y si agregamos este a la infección por la bacteria Helicobacter pylori resulta mucho más difícil que el sistema gástrico recupere adecuadamente sus funciones.
  • Tabaco: Fumar es uno de los hábitos que más irrita el estómago y agrava los síntomas de la infección. Este hábito tóxico incrementa además el riesgo de padecer de cáncer de boca, estomago, esófago, hígado… Y también colon, páncreas, recto y otros órganos. La única manera de evitar todos estos riesgos es eliminando el hábito de fumar.
  • Consumo de alcohol: Beber alcohol provoca irritación en el esófago y en el estómago, agrava ostensiblemente la infección por H. pylori. Puede causar diversos tipos de enfermedades como pancreatitis, disfunción renal, alteración del sistema nervioso y diversos tipos de cáncer.
  • Ejercicio físico: las personas con estilos de vida sedentarios, tienden a padecer de sobrepeso. Además el sedentarismo provoca acumulación de gases que provocan distención abdominal. Y pueden agravar los síntomas de la infección por la bacteria Helicobacter Pylori. La solución a este problema es hacer ejercicios físicos de manera regular. Lo que además ayuda a mejorar la evacuación de los gases y al intestino.

Cuidar la higiene personal: La higiene es un factor determinante, en especial la higiene de manos de forma regular a lo largo del día. Siempre se deben de lavar las manos al salir del baño y antes de ingerir alimentos a cualquier hora del día.

¿Cómo se contagia el helicobacter?

Como se ha dicho, una gran parte de la población mundial es hospedera de esta peligrosa bacteria. Pero ¿por qué está tan ampliamente expandida?

La bacteria Helicobacter pylori se encuentra en las heces fecales, la saliva y la placa dental. La bacteria se pueden transmitir de persona a persona. Especialmente si las personas que son portadoras de la bacteria no se lavan las manos cuidadosamente tras ir al baño. La infección también puede ocurrir si una persona sana se lleva la mano a la boca. Por ejemplo después de tocar una toalla o un objeto contaminado… Y sí, incluso por besar a una persona infectada.

Es por este motivo que los integrantes de una familia deben tener por separado sus objetos de uso personal. Como cepillos de dientes, sábanas, ropas y toallas. Además se debe mantener una correcta limpieza de los utensilios y los alimentos que se van a consumir. Lavarlos bien si se consumen crudos y suministrar una buena cocción si precisan de calor. Otra fuente de transmisión importante es el agua, por lo que siempre ha de consumirse tratada.

Otra medida importante para evitar el contagio con esta bacteria es cuidar de la higiene bucalP pues la bacteria se aloja y desarrolla también en la placa dental. Además del uso de dentífricos florados y enjuagues bucales, se debe acudir con regularidad al estomatólogo. Especialmente para realizarse una limpieza dental que elimine correctamente la placa acumulada en los dientes.

Por último, acudir a un especialista en gastroenterología ante cualquier síntoma de trastornos digestivos es un factor importante. Tanto a la hora de diagnosticar la infección por la bacteria Helicobacter pylori, como en la determinación de la vía de tratamiento adecuada para cada persona. Ese es otro elemento a tener en cuenta. Una persona diagnosticada y tratada por esta infección debe estar atenta ante cualquier nuevo síntoma que aparezca.

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