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Diarrea: causas y cómo tratarla

En esta ocasión hablaremos sobre las afecciones diarreicas, sus síntomas y tratamientos. También hablaremos acerca del dolor de estómago con y sin diarrea, sus posibles causas y qué hacer cuando se presentan.

Qué es la diarrea

Se dice que hay diarrea cuando las heces fecales son blandas y acuosas, y obligan a ir al baño con más frecuencia de lo normal. Es un mecanismo de defensa que tiene el cuerpo para evacuar rápidamente sustancias nocivas, pero puede irse de control y provocar serios daños e incluso la muerte, en casos muy severos.

Durante la evacuación diarreica se pierde mucha agua, lo que disminuye la absorción de líquidos en el organismo. También hay pérdida de sales, electrolitos y otros nutrientes, que combinados con el agua, puede devenir en una seria deshidratación.

Las diarreas suelen ir acompañadas de otros síntomas como dolor de estómago, fiebre, debilidad, náuseas, vómitos y pérdida del apetito. Estos dos últimos síntomas empeoran la situación, puesto que al organismo le cuesta trabajo recobrar los nutrientes y electrolitos perdidos.

Algunas de las causas más comunes son las bacterias y parásitos presentes en el agua o los alimentos, algunos virus (como la gripe, los rotavirus y los norovirus), ciertos antibióticos, antiácidos con magnesio y medicamentos contra el cáncer, entre otros. Además, puede intervenir la condición médica de la persona: intolerancia a la lactosa, dificultad para digerir determinados alimentos o ingredientes, alergias y enfermedades estomacales, del intestino delgado y el colon.

Los episodios diarreicos se presentan en individuos de todas las edades. En los países desarrollados, los adultos la padecen al menos una vez al año, mientras que los niños la sufren hasta dos veces en el período de tiempo. Sin embargo, constituye la principal causa de muerte en los países con bajo índice de desarrollo, principalmente como resultado de la deshidratación y la pérdida de potasio.

Si usted vive en uno de ellos o los visita a menudo, corre mayor riesgo de contraerla debido al consumo de alimentos o agua contaminada y a condiciones endémicas de la zona.




La diarrea aguda

La diarrea aguda es la más común. Suele durar de 1 a 2 días (a veces se prolonga hasta las 2 semanas), y luego desaparece por sí sola. Está asociada a síntomas abdominales como el dolor de estómago, la distensión y la flatulencia. Aunque por lo general es leve, puede provocar una grave deshidratación debido a la pérdida de líquido y electrolitos. No en vano es considerada la principal causa de mortalidad en niños con menos de 4 años de edad. Puede ser clasificada en diarrea aguda acuosa y la diarrea aguda sanguinolenta, si hay sangre en las heces.

Las principales causas de la primera son la gastroenteritis viral, los medicamentos que contienen magnesio y algún cambio en los hábitos alimenticios. Consumir té, café, gaseosas, alimentos dietéticos y gomas de mascar también pueden provocarla, debido a su contenido de azúcares difíciles de absorber.

Diarrea aguda sanguinolenta

Por otro lado, la diarrea aguda sanguinolenta se debe a bacterias como la Salmonella, la Shigella, la Campylobacter y la Escherichia coli.

Acuosa o sanguinolenta, la diarrea aguda es un problema de rápida solución. No hace falta emplear antibióticos, solo efectuar algunos cambios de alimentación. Si usted tiene dolor de estómago y las evacuaciones diarreicas duran más de 48 horas, acuda al médico. No habrá necesidad de realizar un análisis de laboratorio, salvo si la diarrea es fuerte o sanguinolenta, en cuyo caso puede que el especialista efectúe análisis de heces fecales (coprocultivos).

Por lo general, el tratamiento se basa en beber bastante líquido y sales de rehidratación. Está contraindicado el consumo de leche o de cualquier otro producto lácteo (yogurt, queso, mantequilla, etc.) durante un período de 24 a 48. En esta etapa, lo ideal es limitase a consumir sopas, caldos y purés.

Diarrea crónica

La diarrea crónica es la que persiste por más de 2 semanas. En este caso, el dolor de estómago es bastante fuerte, se siente dolor al defecar por la inflamación rectal y las heces son grasosas, acuosas o sanguinolentas. Casi siempre se debe a enfermedades intestinales como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa.

Si usted sufre estos síntomas, debe ver a un especialista cuanto antes. Lo primero que este le preguntará es si tiene fiebre, dolor de estómago, pérdida del apetito o si ha estado perdiendo peso sin proponérselo. El propósito es determinar si usted padece de alguna enfermedad inflamatoria del intestino. Por esa razón, es posible que el médico también le pregunte si tiene antecedentes familiares con estas afecciones.

Otras causas menos comunes son las infecciones, la radioterapia, el cáncer de colon, los pólipos o la isquemia intestinal.

El médico le hará algunos exámenes básicos antes de emitir un diagnóstico: hemograma, panel de electrolitos para encontrar anomalías en sus niveles, pruebas de albumina para evaluar su estado nutricional, entre otros. Solo en algunos casos se efectúan estudios radiográficos, ecografías o exploraciones por tomografía computarizada para examinar el páncreas y otros órganos de la zona abdominal.

La diarrea crónica se trata con antimotílicos o antidiarréicos opiáceos. Estos medicamentos atenúan los síntomas y la descarga de heces fecales, siempre acompañados de mucho líquido y sales de rehidratación oral. En caso de que la causa sea una enfermedad crónica, se le aplicará el tratamiento correspondiente.




Dolor de estómago con y sin diarrea

Con todo, puede que sufra de dolor de estómago sin diarrea, ya que esto es algo bastante común. Usted debe saber que la intensidad de dolor tiene poco que ver con la gravedad de la afección que lo provoca. Un fuerte dolor estomacal podría deberse a los gases producidos por una gastroenteritis viral, mientras que enfermedades más graves como la apendicitis precoz y el cáncer de colon produce dolores leves o son asintomáticas.

Otras causas del dolor de estómago son el estreñimiento, la intolerancia a la lactosa o a algunos medicamentos, la intoxicación por alimentos, etc.

Si el dolor de estómago es muy fuerte o persiste durante varios días, vaya al médico. También puede tomar algunas medidas para aliviarlo. Lo primero es tomar mucha agua u otros líquidos no azucarados, así como bebidas isotónicas. Durante las primeras horas, evite los alimentos sólidos, los productos lácteos, los cítricos, la grasa, el tomate, el café, el alcohol y las bebidas carbonatadas, así como los analgésicos narcóticos y los antiinflamatorios como la aspirina y el ibuprofeno, que tienden a irritar el estómago.

En caso de vómito, espere al menos 6 horas y, solo entonces, puede consumir pequeñas porciones de alimentos ligeros como arroz, galletas y compota de manzana. Si estamos en presencia de una indigestión, es normal que el organismo busque a toda costa librarse de la carga estomacal, por lo que algunos vómitos no deben preocuparnos.

Si los vómitos son frecuentes, están acompañados de fuertes diarreas y un dolor de estómago de gran intensidad, vaya al médico. Puede estar atravesando una pancreatitis aguda, enfermedad altamente peligrosa y muchas veces letal.

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